CUÉNTAME CÓMO HA SIDO TU TRAYECTORIA PROFESIONAL ANTES DE UNIRTE A BETSSON
Es el Mundial, y el equipo de fútbol se lo está pasando en grande. Daniel Attard es el responsable de operaciones de fútbol del equipo de apuestas deportivas. El Mundial, como es lógico, es una época de máxima actividad para él y su equipo de 18 personas.
«Solo ocurre cada cuatro años, y es una oportunidad para nosotros de compararnos con los demás y demostrar al mundo de las apuestas cuál es nuestra posición», afirma Daniel.
«Empezamos con los preparativos hace unos seis meses. Ha sido, y sigue siendo, un trabajo muy duro».
Daniels afirma que está contento de que nuestro nuevo producto, BetBuilder, esté en marcha y funcione sin problemas. Ha habido muchas reuniones y una estrecha colaboración con otras áreas de la empresa de cara al Mundial. Con 230 mercados diferentes por partido, ¡sin duda hay mucho de lo que estar al tanto!
DISFRUTA DEL VIAJE
«La última semana antes de que empezara el Mundial fue un poco estresante», dice Daniel, «pero luego los nervios se calmaron y todo el mundo empezó a esperarlo con ilusión».
«Ahora que el Mundial está en pleno apogeo, simplemente seguimos adelante. Mi equipo sabe lo que hay que hacer».
Para el equipo de apuestas deportivas, en estos momentos las jornadas son muy largas. La plantilla y los turnos se han adaptado para reflejar esta situación. Durante los partidos, el equipo de apuestas en directo supervisa las cuotas, asegurándose de que ofrecemos la mejor oferta y de que somos muy competitivos. Una vez finalizado el último partido, aún queda trabajo por hacer para cerrar los mercados y prepararnos para el día siguiente.
Anima al más débil
Es evidente que quién gana y quién pierde tiene un gran impacto en nuestro negocio.
«Todo el mundo anima al equipo menos favorito, aunque esté jugando tu equipo favorito», dice Daniel.
Durante los partidos, el ambiente en la sala de operaciones del E2 Hub —nuestra oficina en St Julians, Malta— es electrizante.
«Cuando nos sale bien, en Sportsbook se oyen muchos gritos de alegría y golpes en las mesas», dice Daniel con una sonrisa.






