En Betsson, hemos logrado el equilibrio perfecto entre trabajar de forma profesional y divertirnos. Además, me gusta sentir que se me valora.
Llevo trabajando en Betsson desde 2015; había oído todo tipo de rumores sobre lo fantástica que es Betsson y, además, como conocía a gente estupenda que ya trabajaba en la empresa, no pude resistirme a la oportunidad de trabajar con ellos.
Soy Scrum Master y formo parte del equipo de desarrollo front-end en Malta. Un día típico consiste en asistir a diversas ceremonias y reuniones de Scrum, proteger al equipo de molestias innecesarias, analizar diferentes ideas sobre cómo podemos mejorar nuestros procesos, recopilar informes, charlar junto a la máquina de café expreso y plantearnos diferentes ideas para futuros eventos del equipo.
En Betsson nunca hay un momento de aburrimiento. Cuando me incorporé, pensé que la emoción se iría apagando al cabo de unos meses, como suele ocurrir cuando uno se adapta a un nuevo trabajo. Llevo casi dos años trabajando aquí y, hasta ahora, nunca me he aburrido en el trabajo. Los rumores que había oído eran totalmente ciertos.
¡La mejor comparación que se me ocurre para Betsson es una colmena! Es una empresa enorme en la que verás a gente muy ocupada yendo de un lado a otro con un objetivo claro; todos tienen una función y la contribución de cada empleado marca la diferencia en los resultados de la empresa.






